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sábado, 19 de marzo de 2011

¡SEGURO MATÓ A CONFIANZA!

¡SEGURO MATÓ A CONFIANZA!
Los recuerdos van y vienen, a veces se ocultan debajo de la almohada emocional que los cubre de manera deliberada, como episodio previo a los goces del momento. Pero siempre están ahí. Recordar es vivir, dicen los más. Por mi parte, perviven en mí algunos episodios inolvidables como el tropelín que se armaba en la cuadra cuando se escuchaba el grito de ¡ladrón ladrón, cójanlo! Se paralizaba el sector y en fracción de segundos la romería avanzaba detrás del infractor. Lugo, aquel vecino que llegó a la novena y nunca supimos de dónde vino ni por qué, se encargó de demostrar con hechos a qué llegó.
Lugo se especializó en cazar ladrones y era él quien encabezaba el pelotón que los perseguía cada vez que osaban poner en riesgo la tranquilidad pública o la de cualquiera de las familias que convivían en esa zona de amores. Él, se encargaba de entregarlos a la policía y después del hecho, no se iba tranquilo a continuar sus labores. No. Él iba de casa en casa y contaba, con minuciosidad detectivesca, los meandros presentes en su persecución, con fino detalle y algo de ficción, hasta que lograba que se le dijera que se estaba ante la presencia de un héroe. Recordaba entonces la captura anterior y de inmediato proponía alguna idea para implementarla como estrategia válida de seguridad que impidiera la repetición de hechos similares. Él se declaraba expectante de que llegara el día en que no tuviera necesidad de perseguir a nadie, pero teníamos la certeza de que era eso lo que menos quería. Así logró unirnos a todos y en menos de lo que canta un gallo, “limpió” el cuadrante en que vivíamos, que él mismo trazó, de delincuentes y hechos delictivos.
En aquellos tiempo, quien esto escribe tenía apenas nueve años y ya incursionaba en planes de seguridad, promovidos por Lugo, orientados a garantizar el sosiego y el buen vivir. Era la manera de poder contener al Pegue, aquel mono alvino y mudo, que cuando “se le ponía el café a ochenta” en su zona habitual de la ceiba, se venía por la entonces calle 15, hoy 19, desde el estadio hasta la carrera 5ª, hoy día 7ª; y a todo el que podía lo atracaba sin misericordia alguna. Se metía en cintura a Guéparo, quien con un destornillador en la mano, robaba a quien fuera. De ahí para adelante, todo era ganancia porque esos eran los más fuertes.
Años después, la situación es peor pero estamos sin Lugo. En aquel tiempo, cuando la policía llegaba ya el ratero estaba cogido, lo recibían y se lo llevaban al “Mamón” o a la Permanente. Ahora es diferente, no solo hay hurtos, robos y atracos, también pululan los homicidios, casi siempre desde motos en movimiento.
Como resultado de tan penosa, enojosa y peligrosa situación, las principales preocupaciones de la gente de Valledupar están centradas en temas delictivos. Se extiende la ola de miedo y en las conversaciones cotidianas el tema ocupa un lugar preponderante. Muchos responsabilizan al Alcalde Luis Fabián Fernández, otros dicen que la responsabilidad es de todos y los menos insisten en que esto no tiene solución, que esto no lo arregla nadie.
Se le cuestiona a nuestro Alcalde, haber enfocado su campaña en el tema de la seguridad y lo publicita como parte integral del Plan de Desarrollo “Resultados con Seguridad”. No obstante, es dable tener en cuenta que lo incluyó como preocupación central de su propósito de llegar a regir los destinos del municipio de Valledupar. Pero era utópico pensar que solucionaría el problema en un año y pese a las falencias que se aprecian, ha de reconocerse su interés en avanzar, igual que las contribuciones del gobierno departamental para afianzar el desempeño de la policía y los demás componentes del aparato oficial para su preservación.
Pensar que no hay nada que hacer, es derrotarse sin luchar. Lo compleja de la situación constituye un desafío que hay que asumir de manera mancomunada. Es hora de enlazar los esfuerzos del gobierno, con la creatividad e innovación que faltan, con acciones consistentes de parte de la comunidad. La marcha convocada para el 1 de marzo, a partir de las 4 pm., es un intento válido y una señal inequívoca del cambio actitudinal que direcciona en otro sentido. Es el nuevo rumbo que hacía falta, con presencia ciudadana como reclamo colectivo y un mensaje contundente: ¡basta! Es hora de entender que juntos somos más, que unidos con las autoridades le damos forma a la sinergia social que es superior a cualquier ola delictiva.
Hace un par de días, mi amigo Kimode estuvo a punto de atragantarse porque sobre él se vino una moto y el parrillero metió mano en su mochila. Kimo, pensó me van a atracar. Y dicho y hecho, le quitaron el celular, las llaves, la billetera y dos millones que acababa de sacar para la operación de su hijita en Bogotá. No tuvo tiempo de nada, los tipos se pasaron de listos y, sin mediar palabras, le introdujeron un ramito de cotoprís en una de sus fosas nasales. Eso cambió la historia y, entre estornudo y estornudo, le quitaron todo. Él, en medio del llanto, la inconformidad y la impotencia, se fue a la casa y puso a tostar kilo y medio de maíz sin pilar. Se hizo la mejor harina y se propuso comerla sin líquido para ver si caían los ladrones. Atorado, logró soltar un leve silbido que escuchó su mujer. Ya hospitalizado, después de tremendo susto, fue enterado de la casualidad: cuando salió de casa no se llevó el dinero legal, sino la paquita de billetes del “hágase rico”, que su hijo Palomaco puso –por bromear- en su nochero. La platica estaba intacta, pero él embromado hasta el janine. Kimode, Palomaco y toda su familia marcharán, como lo haremos todos, seguros de que unidos ganaremos, convencidos de que “nunca fue más oscuro que antes del amanecer”. 
Lo que sigue es elegir un Alcalde honesto, líder de su propia vida para poder liderarnos y honesto en su palabra, en sus hechos, en el respeto a Dios y a los demás.
La Ñapa- Esta vez Moisés Perea, fue directo al grano: ve Beto, no necesito sino pá una librita de queso y dos mil pesos en arrancamuelas. Así me encierro en mi casa y no doy chance de que atraquen!

Valle del Cacique Upar, 27 de febrero de 2011

COSAS DEL VALLE: ZAPATERO… ¡A TUS ZAPATOS!ALBERTO MUÑOZ PEÑALOZACa...

COSAS DEL VALLE: ZAPATERO… ¡A TUS ZAPATOS!ALBERTO MUÑOZ PEÑALOZA
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: "ZAPATERO… ¡A TUS ZAPATOS!ALBERTO MUÑOZ PEÑALOZA Cada año, en diciembre, mi papá nos llevaba a La Corona, en la calle del Cesar, a pocos paso..."

viernes, 18 de marzo de 2011

ZAPATERO… ¡A TUS ZAPATOS!
ALBERTO MUÑOZ PEÑALOZA

Cada año, en diciembre, mi papá nos llevaba a La Corona, en la calle del Cesar, a pocos pasos de “La Bolsa”, y nos compraba el par de zapatos. Los del año anterior, ingresaban a la zapatería, o bien donde “Sabatino”, en “La Central” del papá de Nan Fuentes o la de Menacho en el mercado viejo. No obstante, mi remontador preferido era el Cabo, quien siempre laboró en el pasillo de la casa de la gran Benilda, madre del Dragoneante Gustavo Marulanda. Me gustaba conversar con él y mucho más, que me explicara por qué escogió ser zapatero. –Es que me gustaba y salí de la policía siendo cabo, para ser zapatero. Y me siento orgulloso de serlo-
Después que me gané su aprecio, una tarde de junio le pregunté –oye cabo, que quieren decir con eso de que “zapatero a tus zapatos? – Se valió de todo, menos de la parsimonia, para ordenarme –investigue, pregúntele a su profesor y después me enseña-. Acudí entonces al inolvidable Checha Mendoza, rector de mí siempre Ateneo y me lo explicó sin vacilaciones: "Zapatero, a tus zapatos" es una frase proverbial española, con la que se busca criticar la actitud de quienes pretenden opinar sobre materias de las que no entienden. Una actitud, por cierto, muy habitual. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que alguien empieza una alocución: "yo de eso no entiendo, pero opino que..."? ¿Cómo se puede opinar de lo que no se entiende?”. Fue más atrás y me explicó que –según los historiadores Valerio Máximo y Plinio- la frase fue dicha en alguna ocasión por Apeles, el pintor griego más célebre de la antigüedad. Él exponía sus cuadros en la plaza pública y así conocía la opinión que despertaban en la gente. Alguna vez, Apeles expuso el retrato de una persona importante de su ciudad y un zapatero que pasaba por el lugar, se detuvo a observar la obra y criticó la forma de una de las sandalias del personaje. Apeles acató la observación del zapatero, llevó la obra a su taller, la rectificó y nuevamente la llevó al lugar de exposición. Cuando el zapatero volvió a contemplar el cuadro, al ver que el pintor había acatado su sugerencia, se sintió autorizado para extender sus críticas a otros aspectos del retrato, lo que motivó que Apeles, al escuchar esos comentarios, lo encarara y le dijera: zapatero, a tus zapatos. La expresión, desde entonces, se usa como consejo a quien pretende juzgar asuntos ajenos en los que no es experto.”
Pocas zapaterías, a la usanza antigua se ven ahora, pero la Sabatino, la Quiceda y el Tir, se mantienen. La frase, conserva su vigencia y ahora más que nunca se justifica. Ya sea porque a un albañil, se le ocurre incursionar como curador de vacas o que a cualquiera se le da por hacer lo que no sabe sin estar preparado para ello.
Hace poco mi muy querida Maria Martha, solicitó mi concepto acerca de la decadencia del periodismo. He leído en http://www.slideshare.net/utpl/qu-es-ser-periodista que “las causantes de un periodismo decadente y pobre en contenido son tres: el primero, tiene que ver con los dueños de los medios y sus intereses. El segundo, se relaciona con aquellos profesionales que sin ser periodistas trabajan como tal, gozando en ocasiones de mayores ventajas que los periodistas de profesión. En tercer lugar, está la formación de los comunicadores y comunicadoras sociales, el cómo se forman es tan importante como lo es saber quiénes se forman para comunicadores”. Fui al sitio Web y me encontré con que mi hija, para realizar un trabajo investigativo, había leído algunas de las diapositivas de la ponencia de los periodistas ecuatorianos Rubén Darío Buitrón, y Fernando Astadillo “Qué es ser periodista?, presentada en el III Congreso Latinoamericano y Caribeño de Comunicación. Una de las conclusiones de dicho evento fue la de incluir dentro del perfil del comunicador, el sentido humanístico, la habilidad tecnológica, que conozca la audiencia y sienta como ella y que tenga vocación por la profesión.
En nuestra realidad comarcal el tema de los dueños de los medios y sus intereses es harina de otro costal que demanda un análisis especial, en otra ocasión. Respecto del impacto negativo de “aquellos profesionales que sin ser periodistas trabajan como tal, gozando en ocasiones de mayores ventajas que los periodistas de profesión”. Algunos fungen como tal y pese a sus errores u horrores, continúan adelante. Más daño hacen los que, no obstante su conveniencia en los resultados que esperan, prefieren improvisar y poner a cualquiera a “redactar” y enviar “comunicados de prensa”, con lo cual menosprecian la labor del periodista y la afectan con la pobreza en contenidos, formas y figuras.
Los candidatos a las distintas corporaciones públicas, están obligados a mostrar coherencia en todas sus actuaciones. Ellos y ellas ofrecen una y otra cosa a sus electores, centran su discurso en la limpieza de sus propósitos y actuaciones y se comprometen a corresponderles a través de una gestión pulcra, eficiente y eficaz. Creo que el mensaje primario que deben enviar es el del orden y la organización en la campaña para alcanzar su objetivo. Contratar periodistas de verdad verdad, es una señal de respeto, ponderación y congruencia. Los medios y el Círculo de Periodistas de Valledupar – CPV, tienen ante sí el compromiso de garantizar que se materialice esa justa aspiración, con lo cual garantizan un cubrimiento informativo serio, cierto y profesional y, de otra parte, contribuyen a la protección de los comunicadores, en sus posibilidades, derechos y deberes. Es hora de enseriar el ejercicio de la política, desde el uso adecuado de la comunicación para informar, orientar y solicitar respaldos, a los votantes potenciales y a la opinión pública en general. Entonces, no difundir boletines ni informaciones, procedentes de candidatos, sin la firma de un comunicador, es el mejor punto de inicio. Y ojalá se extienda este camino para el caso de entidades oficiales en las que, cuando quiere crearse otro cargo y/o reducir costos, lo primero que hacen es eliminar o disminuir los cargos desempeñados por periodistas.
La Ñapa- Parte integral de las fortalezas de una ciudad, son los comunicadores, firmes y un periodismo objetivo, actuante y con liderazgo positivo, individual y colectivo. Entonces…!

Valle del Cacique Upar, 3  de marzo de 2011

jueves, 17 de marzo de 2011

Cosas del Valle!

RAZÓN DE SER

Alguien, chiflado por la tierra que lo acogió sin vacilaciones, enamorado de la magia que emana del terruño sagrado, cualquier día le cantó:

Valledupar, edénico lugar
Que brilla bajo el cielo de la tierra mía
El corazón, no puede soportar
El profundo pesar, que da tu lejanía...

El locutor Andrés Salcedo González, sintetizó, en esos primeros versos de su hermosisíma canción, el encanto, la belleza y el enamoramiento que, este valle de amores, regala a propios y extraños.

A él , a todas y todos, las y los que se funden en la caricia eterna que Valledupar, nuestra tierra amada, ofrece como convite a descubrirla, disfrutarla, vivirla y amarla.

ALBERTO MUÑOZ PEÑALOZA