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viernes, 18 de marzo de 2011

ZAPATERO… ¡A TUS ZAPATOS!
ALBERTO MUÑOZ PEÑALOZA

Cada año, en diciembre, mi papá nos llevaba a La Corona, en la calle del Cesar, a pocos pasos de “La Bolsa”, y nos compraba el par de zapatos. Los del año anterior, ingresaban a la zapatería, o bien donde “Sabatino”, en “La Central” del papá de Nan Fuentes o la de Menacho en el mercado viejo. No obstante, mi remontador preferido era el Cabo, quien siempre laboró en el pasillo de la casa de la gran Benilda, madre del Dragoneante Gustavo Marulanda. Me gustaba conversar con él y mucho más, que me explicara por qué escogió ser zapatero. –Es que me gustaba y salí de la policía siendo cabo, para ser zapatero. Y me siento orgulloso de serlo-
Después que me gané su aprecio, una tarde de junio le pregunté –oye cabo, que quieren decir con eso de que “zapatero a tus zapatos? – Se valió de todo, menos de la parsimonia, para ordenarme –investigue, pregúntele a su profesor y después me enseña-. Acudí entonces al inolvidable Checha Mendoza, rector de mí siempre Ateneo y me lo explicó sin vacilaciones: "Zapatero, a tus zapatos" es una frase proverbial española, con la que se busca criticar la actitud de quienes pretenden opinar sobre materias de las que no entienden. Una actitud, por cierto, muy habitual. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que alguien empieza una alocución: "yo de eso no entiendo, pero opino que..."? ¿Cómo se puede opinar de lo que no se entiende?”. Fue más atrás y me explicó que –según los historiadores Valerio Máximo y Plinio- la frase fue dicha en alguna ocasión por Apeles, el pintor griego más célebre de la antigüedad. Él exponía sus cuadros en la plaza pública y así conocía la opinión que despertaban en la gente. Alguna vez, Apeles expuso el retrato de una persona importante de su ciudad y un zapatero que pasaba por el lugar, se detuvo a observar la obra y criticó la forma de una de las sandalias del personaje. Apeles acató la observación del zapatero, llevó la obra a su taller, la rectificó y nuevamente la llevó al lugar de exposición. Cuando el zapatero volvió a contemplar el cuadro, al ver que el pintor había acatado su sugerencia, se sintió autorizado para extender sus críticas a otros aspectos del retrato, lo que motivó que Apeles, al escuchar esos comentarios, lo encarara y le dijera: zapatero, a tus zapatos. La expresión, desde entonces, se usa como consejo a quien pretende juzgar asuntos ajenos en los que no es experto.”
Pocas zapaterías, a la usanza antigua se ven ahora, pero la Sabatino, la Quiceda y el Tir, se mantienen. La frase, conserva su vigencia y ahora más que nunca se justifica. Ya sea porque a un albañil, se le ocurre incursionar como curador de vacas o que a cualquiera se le da por hacer lo que no sabe sin estar preparado para ello.
Hace poco mi muy querida Maria Martha, solicitó mi concepto acerca de la decadencia del periodismo. He leído en http://www.slideshare.net/utpl/qu-es-ser-periodista que “las causantes de un periodismo decadente y pobre en contenido son tres: el primero, tiene que ver con los dueños de los medios y sus intereses. El segundo, se relaciona con aquellos profesionales que sin ser periodistas trabajan como tal, gozando en ocasiones de mayores ventajas que los periodistas de profesión. En tercer lugar, está la formación de los comunicadores y comunicadoras sociales, el cómo se forman es tan importante como lo es saber quiénes se forman para comunicadores”. Fui al sitio Web y me encontré con que mi hija, para realizar un trabajo investigativo, había leído algunas de las diapositivas de la ponencia de los periodistas ecuatorianos Rubén Darío Buitrón, y Fernando Astadillo “Qué es ser periodista?, presentada en el III Congreso Latinoamericano y Caribeño de Comunicación. Una de las conclusiones de dicho evento fue la de incluir dentro del perfil del comunicador, el sentido humanístico, la habilidad tecnológica, que conozca la audiencia y sienta como ella y que tenga vocación por la profesión.
En nuestra realidad comarcal el tema de los dueños de los medios y sus intereses es harina de otro costal que demanda un análisis especial, en otra ocasión. Respecto del impacto negativo de “aquellos profesionales que sin ser periodistas trabajan como tal, gozando en ocasiones de mayores ventajas que los periodistas de profesión”. Algunos fungen como tal y pese a sus errores u horrores, continúan adelante. Más daño hacen los que, no obstante su conveniencia en los resultados que esperan, prefieren improvisar y poner a cualquiera a “redactar” y enviar “comunicados de prensa”, con lo cual menosprecian la labor del periodista y la afectan con la pobreza en contenidos, formas y figuras.
Los candidatos a las distintas corporaciones públicas, están obligados a mostrar coherencia en todas sus actuaciones. Ellos y ellas ofrecen una y otra cosa a sus electores, centran su discurso en la limpieza de sus propósitos y actuaciones y se comprometen a corresponderles a través de una gestión pulcra, eficiente y eficaz. Creo que el mensaje primario que deben enviar es el del orden y la organización en la campaña para alcanzar su objetivo. Contratar periodistas de verdad verdad, es una señal de respeto, ponderación y congruencia. Los medios y el Círculo de Periodistas de Valledupar – CPV, tienen ante sí el compromiso de garantizar que se materialice esa justa aspiración, con lo cual garantizan un cubrimiento informativo serio, cierto y profesional y, de otra parte, contribuyen a la protección de los comunicadores, en sus posibilidades, derechos y deberes. Es hora de enseriar el ejercicio de la política, desde el uso adecuado de la comunicación para informar, orientar y solicitar respaldos, a los votantes potenciales y a la opinión pública en general. Entonces, no difundir boletines ni informaciones, procedentes de candidatos, sin la firma de un comunicador, es el mejor punto de inicio. Y ojalá se extienda este camino para el caso de entidades oficiales en las que, cuando quiere crearse otro cargo y/o reducir costos, lo primero que hacen es eliminar o disminuir los cargos desempeñados por periodistas.
La Ñapa- Parte integral de las fortalezas de una ciudad, son los comunicadores, firmes y un periodismo objetivo, actuante y con liderazgo positivo, individual y colectivo. Entonces…!

Valle del Cacique Upar, 3  de marzo de 2011

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